Mi blog y yo

Me llamo Sedna González Rodríguez, soy licenciada en Filología Hispánica con un par de máster que me han ayudado a aprender mucho sobre enseñar, educar y concienciar. He trabajado como profesora, correctora y redactora. Pero no sé hasta qué punto he elegido yo todo esto. A veces tengo la impresión de que he llegado hasta aquí casi por obligación, como si una fuerza me arrastrase. Algo maravillosamente inevitable. 

Podría decir que todo empezó el día que leí un libro de relatos de H.P. Lovecraft. En ese momento mi vida cambió radicalmente, me refugié entre las hojas de los libros, viajé a través del tiempo y del espacio gracias a ellos, sentí mi vida más plena a cada párrafo y me encontré a mí misma en personajes, escenas, pequeños instantes narrativos, sentimientos expresados y finales sin cerrar. Suelo decir que leer me ha salvado la vida porque me apartó del miedo, de la angustia, de la tristeza y la desesperación que todo el mundo siente en algunos momentos. Leer se convirtió entonces en una parte esencial de mi vida y quise hacer de ello mi profesión (y en eso estoy). 

Con este blog no pretendo más que extender mi pasión un poco más, poder hablar de autores y autoras, de novelas, de cuentos, de las mil formas de escribir una misma historia,... Simplemente quiero que sea mi pequeño rincón y poder compartirlo con todas las personas que se acerquen hasta aquí. De ahí el nombre del blog, únicamente deseo que sea un sótano en el que guardar cosas bellas y mantenerlas en el tiempo, al alcance de todo el mundo para cuando las necesite. Rebuscar en mis lecturas pasadas, encontrarme con viejas impresiones y enfrentarlas a las nuevas, y analizar mis lecturas presentes es lo que haré en este espacio.

«Escribo esto bajo una fuerte tensión mental, ya que cuando llegue la noche habré dejado de existir. Sin dinero, y agotada mi provisión de droga, que es lo único que me hace tolerable la vida, no puedo seguir soportando más esta tortura; me arrojaré desde esta ventana de la buhardilla a la sórdida calle de abajo. Pese a mi esclavitud a la morfina, no me considero un débil degenerado. Cuando hayáis leído estas páginas atropelladamente garabateadas, quizá os hagáis idea ­­­—aunque no del todo­­­— de por qué tengo que buscar el olvido o la muerte». 
(«Dagón» en La llamada de Cthulhu y otros cuentos de H.P.Lovecraft).
Porque todo empezó ahí...

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