jueves, 16 de abril de 2015

Descubriendo Cuba con La Habana oculta


La Habana oculta es una serie de cuatro libros: Gata encerrada, Casa de juegos, El hombre, la hembra y el hambre y La isla de los amores infinitos de la escritora cubana Daína Chaviano, bastante conocida en el mundo de la literatura fantástica, aunque quizás todavía no lo suficiente. Razón por la cual he querido hacer la entrada de hoy sobre estos cuatro libros. Yo la descubrí buscando mucho sobre literatura fantástica del caribe en habla hispana para un trabajo y puedo decir que quedé encantada con el descubrimiento.

Daína Chaviano
Las novelas que componen esta serie son obras que cuando las empiezas es difícil no terminarlas porque te envuelven y te enganchan de tal modo que acabas sintiéndote en Cuba (solo por esto ya resulta tentador leerlas, ¿verdad?).  Por mi parte puedo decir que descubrí o redescubrí La Habana a través de estos libros, ya que en ellos se refleja la realidad del país en los distintos momentos en los que transcurren estas cuatro historias. A través de estas novelas se pueden percibir los cambios por los que ha pasado esa tierra y sus gentes, y puedes conocer algunas de sus tradiciones y creencias. Además, Chaviano ha sabido reflejar en ellas cómo tres culturas diferentes se unen para formar esa Cuba llena de color y diversidad. En las cuatro hay mucho realismo, ya que Daína Chaviano ha querido mostrarnos la realidad de su país, pero también hay mucha magia y muchos mitos

Aunque conforman una serie, Gata encerrada, Casa de juegos, El hombre, la hembra y el hambre y La isla de los amores infinitos son obras independientes que pueden ser leídas en exclusividad sin tener que hacerlo según han sido escritas ni con la obligación de tener que leerlas todas. Aunque, si se me permite la recomendación, aconsejo leer todas y cada una de ellas. Sus personajes principales son distintos y las tramas se desarrollan de forma íntegra en cada libro. Sin embargo, únicamente leyendo la serie al completo, esa Habana oculta se nos desvela realmente. Como si fuésemos abriendo todas las puertas de una casa para así poder obtener el mapa al completo. 

Como digo, son novelas independientes y, realmente, muestran muchas diferencias entre ellas, aunque también hay cierto hilo conductor que podemos ir siguiendo a través de todas. Por un lado, Cuba, que en algunos momentos aparece más como un personaje clave que como un simple lugar o ambiente en el que desarrollar una trama. Por otro lado, el erotismo y la pasión, que encontramos en mayor o menor medida en las cuatro novelas siendo un aspecto fundamental de la idiosincrasia del mundo de ficción que nos presenta Chaviano. Y, finalmente, la magia, lo fantástico y la mitología. En las cuatro obras aparece la fuerza de la luna en referencia a la Diosa Madre, la mitología yoruba y otros elementos místicos, aspectos fundamentales tanto para la presentación del ambiente, como para la psicología de los personajes principales y el desarrollo de la historia en las cuatro obras.  

Gata encerrada transcurre en la Cuba de 1985 y 1987. Es en ella en la que Daína Chaviano profundiza más en el mito de la Diosa Madre y de la espiritualidad wiccana a través de Melisa, su protagonista, una mujer que parece navegar siempre entre dos mundos: la realidad circundante y un plano mágico en el que indaga hasta que averigua la verdad respecto a sí misma y a lo que le rodea. 

Sé que llevo dentro un gato tibio y salvaje; una hembra de apariencia frágil que finge obediencia mientras afila sus zarpas encubiertas. Amo la tranquilidad, pero me lanzo al ataque tan pronto como alguien pretende alterar esa armonía. Ha sido el único modo de sobrevivir en un mundo hecho a imagen y semejanza de un caudillo mayestático. ¿Qué otra cosa puede hacer una criatura cuyo primer instinto es el amor, si ha nacido en un lugar donde sobrevive el más cínico y no el más tierno?
Casa de juegos transcurre en 1988. En esta novela, por el contrario, Chaviano nos adentra en los misterios de la santería y la mitología yoruba. Es, sin duda, la obra con mayor carga erótica de la serie, puesto que es a través del erotismo la forma en que Gaia, la protagonista, va desentrañando múltiples misterios hasta llegar a descubrirse a sí misma. En esta obra Cuba se ve representada en una casa en la que nada es lo que parece, ya que entrar en ella es adentrarse en un mundo sobrenatural atrayente y terrorífico a un mismo tiempo. 

Aquella casa se parecía a su país: a esa isla onírica y engañosa, seductora y fraudulenta, embustera y libertina. Solo que para notarlo había que vivir allí, habitar sus noches y sus días, fornicar con sus miserias y sus encantos, y no pasearse con el aire ausente de un turista llegado de otro mundo. Por doquier florecía una condición tortuosa que impedía saber dónde terminaba el delirio de la psiquis y dónde empezaban los absurdos de una sociedad que nadie quería, pero cuya destrucción nadie parecía dispuesto a enfrentar; una sociedad capaz de engañar al resto del mundo, pues incluso a sus propios ciudadanos le resultaba difícil descifrar los atroces mecanismos de su funcionamiento.
El hombre, la hembra y el hambre se desarrolla entre 1992 y 1994. De las cuatro obras es la que posee un carácter más realista ya que es la que más se ocupa en mostrarnos los aspectos más duros de vivir en la Cuba que le tocó vivir a Claudia, la protagonista de esta obra. Desde mi punto de vista, el propio título nos dice mucho de la novela. Con él podemos intuir que es una historia que habla de pasiones y de una problemática social muy fuerte. Sin embargo, también hay cabida para lo fantástico, aspecto que se refleja a través de la aparición de tres espíritus y, también, a través de la misma Cuba que, una vez más, demuestra ser un lugar mágico en el que todo puede ocurrir.

Dentro de una iglesia, mi corazón se libera y salta. Comprendo que es un camino angosto ese de la espera y el rezo, pero es mejor que ninguno. El mundo nos olvidó, y olvidó lo que éramos antes. Solo algunos viejos parecen recordarlo. Los jóvenes tratamos de imaginar cómo sería el espíritu de esta otrora ciudad de maravillas, pero es difícil reconstruir semejante gloria a partir de unas ruinas. Por eso nos volvemos visionarios, arqueólogos del alma; nos convertimos en druidas contra el olvido; intentamos rescatar la memoria perdida, no mediante películas las imágenes anteriores a nuestro nacimientos se guardan en bóvedas secretas, sino a través de fotos y revistas amarillentas.
La isla de los amores infinitos abarca un período de tiempo mucho más amplio puesto que es una pequeña saga familiar. La historia transcurre así entre 1850 y 1998, gracias a lo cual Chaviano nos muestra el modo en que las distintas culturas han confluido en la isla conformando así una pluralidad, una heterogeneidad cultural que hace que Cuba sea tan rica. Como ocurre en las sagas familiares hay muchos protagonistas, aunque podríamos decir que el personaje principal es Cecilia, a quien una mujer le va contando la historia de su familia que arranca desde tres puntos del mundo muy distintos: China, España y África. Como su propio título indica, es una novela de amor, pero también de tristeza y muerte. De nuevo lo sobrenatural posee una gran importancia y aparece en la obra en relación con la mitología yoruba, con una extraña maldición con la que tienen que cargar las mujeres de una familia asturiana y con otros muchos misterios más.

En La isla de los amores infinitos encontramos algunos de los personajes que hemos conocido en las otras tres novelas, haciendo así que el conjunto de la serie cobre realismo. Sin embargo, Cecilia ya no está en Cuba, ha emigrado a Miami (al igual que la propia escritora) y es alli, en un bar de Miami, donde ella descubre la verdadera historia de Cuba y, en cierta medida, de sí misma. Para mí, es la forma que tiene la autora de decir que las personas no pueden huir realmente de Cuba, ya que aun estando lejos quienes son de allí siempre la llevan con ellos, que de una forma u otra quien es cubano regresa a La Habana porque la lleva muy dentro de sí mismo, tal es la magia que posee esa tierra.

A su mente acudieron esquinas de su infancia, la textura de la arena, el azote de la brisa sobre el malecón... Había luchado por olvidar su ciudad, por desterrar ese recuerdo que era mitad pesadilla, mitad añoranza, pero el efecto producido por las palabras de Claudia le indicó que no lo había logrado. Le pareció que todos los caminos conducían a La Habana. No importa cuán lejos viajara, de algún modo su ciudad terminaba por alcanzarla.
Si tuviese que decantarme por alguna de las cuatro obras lo haría por la última, La isla de los amores infinitos. Quizás tenga algo que ver que gusto mucho de las sagas familiares; pero, para mí, hay algo distinto que la hace mejor a las otras tres. La historia es al mismo tiempo más sencilla y más compleja, y la forma en que está escrita muestra cómo la autora ha ido perfeccionando su estilo a lo largo del tiempo. La trama de esta obra es más fluida que la de las otras, sobre todo que la de Gata encerrada. Aun así, todas y cada una de ellas me resultaron una delicia y un descubrimiento en muchos sentidos. 

En definitiva, La Habana oculta nos descubre todos los secretos de Cuba y sus gentes, nos presenta una tierra mística en la que todo lo mágico es posible. Cuba es la tierra de los dioses y diosas, de los misterios, de lo sobrenatural y de la pasión. Sus protagonistas reflejan la fuerza de la tierra y las ansias de libertad del pueblo cubano. Son mujeres vinculadas a la luna y a lo telúrico que se buscan a sí mismas y su libertad a través de diversos medios. Las novelas de esta serie son obras de fantasía, sí, pero que esconden una dura crítica social detrás. Por todo ello hoy he querido hablar sobre ellas, para que La Habana deje de estar oculta y se os muestre a todas y todos vosotros tal cual es: mágica.  

     

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